HANA NO KENDO
Capítulo 2: Me llamo...
Reika despertó la primera, parecía algo extrañada, y tras girarse pudo ver como sus compañeras también se incorporaban, su asombro no duró mucho, porque en poco se tornó a rostros de terror, pues lo siguiente que vieron aparte de a ellas mismas, fue que estaban rodeadas por un gran grupo de campesinos, o al menos, eso parecía, pues vestían con ropas un poco harapientas, sucias y de colores para nada llamativos.
Lo peor de todo, era que iban armados: garrotes, lanzas, mandobles, katanas e incluso rastrillos y antorchas. Aquello no significaba nada bueno, el miedo se apoderaba de ellas y las embargaba, y al ver que éstos iban a por ellas huyeron sin dudarlo, corriendo con todas sus fuerzas, sin poder evitar temer que les atravesaran o hiriesen con ellas, a fin de cuentas, era normal, sólo eran unas adolescentes.
-Creo que ya no nos siguen-Comentó Nikari jadeando por el cansancio, habían escapado por los pelos, y tras una buena persecución habían dejado atrás a sus agresores, ya no se oía ningún grito, por lo que desearon con fuerza no verse de nuevo en aquella emboscada.
Al poco, Mutsumi se percató de una cosa, en vez la katana de madera, estaba allí, junto con ella, en sus funda, aquella katana que tanto le había llamado la atención, Hana. Sus compañeras, se fijaron para ver si guardaban consigo sus respectivas armas de madera, pero lo que encontraron fue, para su sorpresa, las katanas que estaban en la habitación, aunque ahora sus única pregunta, era ésta: ¿dónde estaban?
-Bueno, creo que lo mejor será descansar un poco-Propuso Kanaka-.Además, dudo que ahora podamos hacer algo mejor, y ya que está oscureciendo, ir por aquí de noche sería peor que la simple idea de que nos volviésemos a encontrar con aquellos campesinos.
Les recorrió un escalofrío tras escuchar las palabras de su amiga, lo que decía era cierto, aunque el suave rugido de sus estómagos, le hizo a Mutsumi comentar lo siguiente, pues necesitaban comer algo, aunque fuese poco.
-¿Habrá algún tipo de bayas o comida por aquí?-Recorrió con la vista a su alrededor, pero la oscuridad no le permitía ver, pues la luz de la luna apenas se filtraba por entre las ramas de los frondosos, y enormes árboles. Pasaron una mala noche, sin comida, sin nada que beber, durmiendo en el suelo frío, duro y con piedras, y, además, el frío y el temor a los animales salvajes les impedía dormir, toda la noche sus ojos estuvieron abiertos, a veces conversaban para intentar conciliar el sueño entre palabras que a veces ni siquiera tenían un sentido.
Despertaron por la cálida sensación de la luz del sol, por lo menos habían conseguido dormir un poco al final, miraron a su alrededor, al parecer si había algo para comer. los ojos de Reika se encendieron fulgurantes al observar comida, era un manzanero, algunas de las manzanas no estaban maduras, pero la mayoría tenían una pinta espléndida, era raro encontrar un árbol como aquel en un bosque, pero si escrutaban un poco más la vista, podían percatarse de la existencia de otros al ver como alguna que otra manzana se veía sobresalir entre la extensa naturaleza.
Tuvieron un desayuno que les devolvió las fuerzas, aunque todavía sentían algo de sed, así que emprendieron una marcha en busca de un riachuelo o río para saciarse, aunque antes de eso habían cogido más manzanas para por si acaso.
-¡Allá vamos!-Comentó Reika con alegría y paso firme, avanzando la primera guiada por su instinto, aunque sabían que ella casi siempre se perdía en los lugares, estar más perdidas que ahora era bastante difícil, por lo que se resignaron y la siguieron un poco más tranquilas, pero estaban extrañadas, sorprendidas, exhaustas, sólo mediodía, y no estaban en su ciudad, se habían perdido en un bosque que no parecía acabara, les habían tendido una emboscada y además en un bosque podían aparecer todo tipo de animales.
Mutsumi intentó extraviar su preocupación, esbozando una sonrisa, en ademán de animar a sus compañeras, que al mirarla, alegró sus corazones, una sonrisa tan hermosa, dulce, alegre e intensa que alegraba los corazones de sus amigas, haciendo que tanto sus preocupaciones como sus miedos se disiparan de su mente.
Al poco, comenzaron a escuchar un suave murmullo, tranquilo, relajante, y una humedad comenzó a notarse en la zona. Siguieron aquel sonido, refrescante y relajante a su vez, esperaban que lo que pensaban fuese cierto.
-Agua...-Fueron las palabras de Kanaka, resumiendo los pensamientos de todas, aligeraron su paso, pensar en que tendrían por fin agua que beber las animó bastante, estaban sedientas, el aumento de su camino les haría llegar en poco, la humedad iba creciendo cuanto más se acercaban, y el murmullo se volvía el sonido de un incesante chisporroteo.
Cuando llegaron, se hallaban en un claro, con un pequeño río, y el chisporroteo pertenecía a los golpes del agua al chocar contra las rocas, Nikari fue la primera en llegar e introduciendo sus manos en el agua bebió durante un rato, saciándose, mientras tanto, sus compañeras bebían también el agua, se refrescaban el rostro, enjuagaban sus manos y descansaban.
Al cabo de un rato, se quedaron sentadas en el suelo, apoyadas en rocas o en la hierba, no tardaron mucho en quedar en silencio, sosegadas por el suave arrullo del agua, justo entonces, oyeron los ruidos de algunos pasos, y recordando la escena de la emboscada, se levantaron en seguida y alzaron sus armas, acostumbradas a que fuesen de madera se sorprendieron un poco al darse cuenta del brillo reluciente de las armas.
-¿Quién eres?-Comento Reika preocupada, se percataron de que era un chico de su edad, más o menos es lo que aparentaba, y al haberlas visto con las armas se había asustado, pronunció al principio unas palabras que por su nerviosismo no se entendieron, pero posteriormente contestó a la pregunta.
-Me llamo Hideshi Dakeru, pero por favor, no me hagáis nada-Comentó el joven, vestía mejor que sus antiguos atacantes, y por su aspecto, parecía alguien pacífico.
Mutsumi fue la primera en bajar el arma, y con total tranquilidad le contestó lo siguiente-Yo soy Hitaru Mutsumi, encantada, no te haremos nada, mayormente temíamos por lo contrario-.Fue la más atrevida, eso sin dudarlo, sus amigas estuvieron a punto de replicar pero se callaron al ver como Dan se acercaba a ellas con una sonrisa.
-¿Nos podrías decir dónde estamos? Por cierto, yo soy Yonaka Nikari-Comentó Nikari, hasta ahora no habían hablado con nadie, y esperaban que Dan fuese de confianza, posteriormente se presentaron Kanaka y Reika, a fin de cuentas deberían de presentarse como es debido.
-Yo soy Kitsamu Kanaka-Comentó Kanaka resueltamente-Y yo Kokkono Reika-Prosiguió Reika saludando con la mano más animada-.Por favor, ayúdanos a averiguar dónde estamos.
El Dakeru, sonrió ampliamente y sin más comenzó a pronunciar unas palabras que sorprendieron más de lo esperado a nuestras protagonistas, ¿qué les diría?